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viernes, 23 de marzo de 2012

Lo circunstancial, lo sustantivo y lo esencial. Gonzalo Perera (Contratapa de EL POPULAR, 23/03/2012) (Imágenes de Leo Valiente)

En la tarde del  Lunes pasado, en una calle de Trinidad, Flores, varias luces se apagaron. No era cuestión de tormenta. Era cuestión de una cretinada de la vida, de una fatalidad absoluta y desgraciada. Una vida obrera, luchadora y militante, se había apagado junto con la luz. Desgarrando los corazones  no sólo de familiares y amigos, sino de jóvenes a los que acercó a la militancia compartida.

            Pero los medios no hablaban de eso. En los medios algunos compañeros seguían manifestando su fastidio por “la  imposición absurda” de que el Presidente del FA sea “full-time” y remunerado por su tarea. Por supuesto que muy legítima esa y todas la sopiniones, pleno derecho tienen los compañeros a manifestar su discrepancia al respecto. Pero parece que no les fuera posible entender que tan legítimas como la suyas son otras opiniones, las  de quienes creemos- en el acierto o error- que en éste momento, en que el Frente Amplio necesita vitalizarse, se necesita un presidente que dedique a fortalecer y remover el potencial ideológico y militante  de manera permanente, que tenga en eso concentrado todo su esfuerzo y no una parte de una agenda compartida por otras responsabilidades. Así como en otras circunstancias lo necesario o posible fueron presidencias part-time, en ésta muchos entendemos que se  necesita urgentemente un compañero- como los que se han postulado, todos excelentes- que se aboque 100% al fortalecimiento del FA . 
            Un cuerpo obrero yacía en un cable  de energía eléctrica, electrocutado, en la tarde del Lunes pasado. Un cuerpo obrero que trabajó, para el caso como pintor, como antes en faenas rurales o lo que fuera necesario, hasta su  último aliento. Un obrero que militó la friolera de 48 años en el Partido Comunista del Uruguay y que aportó  al FA tanto como pudo, de manera obviamente discutible  en su contenido como todo aporte, pero de manera innegable e incuestionable en su entrega. 

Pero los medios no hablaban de eso.  Especulaban y lanzaban informaciones sin sustento ni verificación, generando una  genuina alarma pública en torno a una situación absolutamente terrible, pero compleja y merecedora de investigación rigurosa y exhaustiva para determinar seriamente sus alcances y causas. La situación de dos enfermeros que han admitido haber terminado con la vida de algunos pacientes sin consentimiento familiar. Un cuadro que remite a las zonas más sombrías de la mente y espíritu humano, absolutamente puntual y que debe dilucidarse en el terreno de la Justicia, con los peritajes técnicos que sean del caso. Pero sin show mediático, sin cifras tiradas a la marchanta, sin sembrar el pánico sobre la población a partir del  temor y desconfianza a los miles de trabajadores de la salud, cuando se han encontrado DOS que han desviado completamente sus conductas profesionales. 

Un cuerpo obrero y comunista dejó de vibrar este Lunes con sus latidos y con su permanente inquietud militante. El cuerpo de Héctor “Maragato” González, referencia ineludible del PCU en Flores. Convocante de la nueva generación que entrega a la causa del pan y de las rosas la misma vitalidad y energía de la que él hacía gala.

Pero los medios no hablaban de eso. Ante la inminencia de la histórica asunción por parte del Estado uruguayo, en la voz del Presidente compañero José Mujica, de su responsabilidad por las violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante la dictadura y en particular, de las que laceraran a la familia Gelman, los medios hablaban de la insólita pretensión del Partido Colorado de hablar a la par del Presidente, en un acto de Estado o de las previsibles ausencias de los diligentes proveedores de impunidad legal.

Porque los medios hablan de circunstancias. Y son circunstancias, absolutamente pasajeras, algunos enojos post- Plenario del FA, las tristes ausencias del 21 de marzo ola pretensión de embarrarlo con discusiones absurdas. Como es una circunstancia, dolorosa y trágica como pocas, la macabra conducta de dos trabajadores de la salud entre los miles que, como los que cuidaron a mis viejitos en sus múltiples operaciones, infartos, infecciones, reincidencias de cáncer, problemas neurológicos, etc., brindan su mejor esfuerzo, su sonrisa y calidez hasta el último instante de la vida del prójimo, buscando aliviar el dolor y consolar las penas.

Los medios adoran las circunstancias, viven de ellas, comercian con ellas, las amplifican y moldean. Son su lenguaje y su arcilla, su sabia y su fruto.

Lo sustantivo, como el Estado haciendo frente a sus sombrías responsabilidades históricas, como un FA en marcha hacia mayo, como un sistema de salud funcionando con normalidad y colaborando activamente con la Justicia, no tiene fácil cabida en los medios. No venden. 

Y si así es con lo sustantivo, poco se puede esperar de lo esencial. Apenas un poco de cobertura  a la justificada emoción de Juan y Macarena Gelman, protagonistas de una maravillosa historia de lucha, tenacidad  y esperanza. Valores esenciales si los hay.

El Popular es otra cosa. No es jactancia ni soberbia. En estas páginas los sindicatos viven y se entrevistan, no se ocultan o denostan. Y en estas páginas, lo esencial siempre es central.

            Y esencial son esas vidas, obreras y comunistas, que terminan trabajando como lo han hecho toda su vida, por una injusta fatalidad, tras dejar el alma en pos de una causa que abrazaran toda su vida.

            Yo no sé si habrá una palabra que pueda consolar el dolor de los camaradas de Flores, sobre todo los más jóvenes, que veían en “Maragato” un joven más, solo que más experimentado. Ni a su familia, ni a los compañeros que junto a él construyeron el FA contra viento y marea en plena médula nacionalista.

            Lo único que se me ocurrió fue compartirlo con todos ustedes. Y decirles que sería justo que hubiera un paraíso, pero uno a donde pudiera ir la clase obrera. Uno donde el “Maragato” se juntara con Rodney Arismendi  para gozar eternamente  el pan y el vino, la alegría de vivir, las mujeres y los niños, la paz y la mano cordial del amigo, la guitarra y los cantos, las estrellas y las flores.

            Porque definitivamente, no somos una secta ni un grupo escogido de conspiradores, nacemos de la clase obrera y el pueblo, somos pues hombres comunes, sencillos y alegres, como “Maragato”.   
         
Imposible no putear a la vida cuando pone un cable a segar la vida de un obrero y luchador, mientras tanta lacra  torturadora goza de longevidad excepcional. Pero aunque la vida se mande semejantes macanas, nuestra esencia es honrarla, celebrarla, y sobre todo, lucharla hasta el último resuello, como “Maragato”


            Y porque definitivamente,  en estas páginas no somos exhibicionistas de circunstancias: somos emperrados hurgadores de lo sustantivo y fieles cultores de lo esencial.
           

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