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viernes, 24 de mayo de 2013

Las protestas en Carrasco Sur. Gonzalo Perera. Contratapa de "EL POPULAR". Viernes 24 de mayor del 2013.


1.      En los últimos días, cobró notoriedad alguna manifestación de los vecinos de Carrasco Sur, una de las zonas más privilegiadas de Montevideo, en torno al tema de la seguridad.

2.      Toda manifestación ciudadana pacífica reclamando un derecho constitucional, como el derecho a la seguridad, es legítima y punto.

3.      Eliminemos de raíz el “factor Canessa”: Ha aparecido como referente de esta movida el Dr. Roberto Canessa, sobreviviente a la tragedia de los Andes.  Sus manifestaciones públicas han sido harto infelices, pero deben ser juzgadas tal y como si fueran dichas por cualquier otro vecino de su barrio. Ha habido, en su crítica y en su defensa, alusiones a su pasado en la cordillera. Ambas cosas me parecen completamente fuera de lugar e incluso, de mal gusto. La tragedia que vivió él , yo no  la deseo vivir como para saber cómo actuaría en su lugar, y no la comparo con otras tragedias, que no poseo el tragediómetro. Todo lo que haya hecho el Dr. Canessa para salir adelante con su vida  me merece respeto, y al mismo tiempo, no le concede  salvoconducto para opinar  cualquier cosa sobre cualquier tema. Si él usa su pasado en la cordillera como argumento en su favor, me parece mal, pero me parece también lamentable  usarlo en su contra. Hay que contestar sus dichos por lo que contienen, no por su historia personal.

4.      Los derechos constitucionales deben garantizarse a todo ciudadano. Así, todo ciudadano tiene derecho a una vivienda, a  atención de salud, a educación, a ser respetado en sus diferencias y peculiaridades, a ser valorado pura y exclusivamente por sus capacidades y talentos. Me da la impresión que entre la Constitución y la realidad hay un considerable margen, que no es en Carrasco Sur donde tiene su mayor divergencia.

5.     Me da la impresión que en muchas expresiones de la referida protesta hay manifestaciones del tipo “que le pase a los pobre es normal, pero a nosotros no”. Esto se llama desprecio clasista, y es una manifestación que aísla e insulariza a quien la pronuncia.

6.       Desde que el mundo es mundo el que menos tiene va a robar a la casa del que más tiene. Yo recuerdo cuando en los 80’s comenzaron a pulular rejas, vallados y otras medidas de seguridad en Carrasco Sur, en magníficas casas que parecen de otro país. La pobreza que se había acumulado y acantegrilado de Avenida Italia al  norte, en algunos casos excepcionales, iba a buscar revancha a dichas residencias.  Obviamente no apoyo ni avalo el hurto ni la violencia. Pero no lo hago desde su origen: la marginación, la pobreza y la flagrante desigualdad. 

        7. Connotados residente de Carrasco Sur, Punta del Este, zonas residenciales de la Ciudad de la Costa, Parque Batlle y otras regiones privilegiadas del país fueron artífices y partícipes de un colosal saqueo a la riqueza todo el pueblo uruguayo, desde 1968 al 2003. Los tiempos de la penumbra neoliberal, en la que la matriz integradora de la sociedad uruguaya estalló en mil pedazos, en que los derechos laborales, sociales y civiles de la inmensa mayoría de los uruguayos fueron completamente ignorados y vapuleados. NO hubo, en tal ocasión, manifestaciones como las que hoy hay en la calle Arocena. Eran muchas más las víctimas y de mucha mayor cuantía, eran miles de millones de dólares al año, era decenas  de miles de personas  al año, que nos llevaron a AQUEL (hoy lejano) país donde la mitad de los niños eran pobres y la mitad de los pobres eran niños
8.     
      8. El Uruguay vive desde 1968, pero sobre todo desde 1984, un proceso profundo, en la base de su matriz social, de radicalización de las diferencias  e intensificación de la lucha de clases. Antaño, un hijo de un hogar privilegiado, que desde pre-escolares hasta la secundaria estudiaba en un privilegiado colegio anglófilo o similar, al menos la llegar a la Universidad debía compartir sus horas de estudio con el hijo de una familia obrera o de un hogar humilde del interior del país. Hoy, y desde hace años, en general, sigue sus estudios en universidades privadas, donde lo que encuentra es, en una inmensa mayoría, jóvenes de su misma  extracción de clase. O sea, desde los  3 a los 30 años, el joven privilegiado vive entre jóvenes privilegiados, en una suerte de burbuja social. Su configuración mental del mundo no puede estar más sesgada. Bien puede no conocer siquiera la pobreza. Bien puede mirar a los “negros”, a los “pobres”, a los “sucios”, a los malvestidos y malcomidos como seres extraños y ajenos a su existencia, pues de hecho lo son. Cuando desde 2005 los ve recibir atención privilegiada por las políticas sociales, se indigna: “¿Cómo puede gastar MI plata en mantener “vagos”, que aquí el que es pobre es porque no trabaja?”¿Nunca oyó querido lector, la frase que acabo de escribir en una parada de ómnibus, en la calle, en un lugar cualquiera? Yo la escuché decenas o centenares de veces. Y eso, amén de una burrada, es un manifestación de odio de clase: del desprecio y abyección del privilegiado y dominante ante  cualquier emergencia del pobre y explotado. 

      9. Los vecinos de Carrasco Sur tiene derecho a la seguridad, del mismo modo que los de Manga, Ismael Cortinas o Bella Unión. Es un derecho constitucional.

10.  Los vecinos de Carrasco Sur  tienen derecho a la comida, al  techo, a la educación, a la buena asistencia médica, odontológica y psicológica, al buen nombre, a ser respetados y no mirados de reojo, del mismo modo que los de Manga, Ismael Cortinas o Bella Unión. Es un derecho constitucional. En Carrasco Sur siempre fue una realidad. En los demás casos, lo está siendo desde el 2005 en adelante y no es “gastar MI plata en vagos”, es usar los recurso de la sociedad para cumplir la Constitución, hacer un mínimo acto de reparación a tanto  y tan prolongado sufrimiento injustificable y, por añadidura, colaborar con la seguridad de todos los vecinos de todos los barrios.

11.   Los vecinos de Carrasco Sur no han sido el mejor ejemplo de conciencia de la universalidad de los derechos constitucionales antes citados. Y como se dijo, de entre sus filas ha habido quienes han dinamitado los puentes sociales y contribuido a descaecer estos derechos en  otras clases sociales. Se deberían al menos de un instante de autocrítica en lugar de declararse estupefactos ante una violencia que algunos de ellos fomentaron.

12.  Los vecinos de Carrasco Sur tienen derecho a la seguridad, lo consagra la Constitución, quedó dicho claramente. Hacen bien en reclamarlo si sienten que les falta, quedó dicho muy claramente.  Pero harían mucho  mejor, si en lugar de reiterar ante cámaras consignas elitistas, clasistas o racistas, clamaran por más salud, más vivienda, más trabajo,  más educación para todos y  trabajaran activamente por su integración social en lugar de su insularización en un micromundo. Porque su seguridad y la de todos, no es en definitiva resultado de miles de policías patrullando por doquier. Es el resultado de una sociedad más integrada, más igualitaria, más educada, más protegida y cuidada por sus propios integrantes, desde  lazos solidarios de acercamiento  y humanización y no de exclusión y explotación.  El reflejo clasista de pedir la mano dura y añorar a Don Jorge Pachecho Areco los hará, en algún momento, mudarse a un bunker. La inteligencia de apostar al Uruguay Integrado que se ha hecho objetiva y gradual realidad desde 2005 en adelante, por el contrario, algún día les permitirá vivir sin rejas y con plena humanidad.

1 comentario:

  1. De acuerdo en todo querido Gonzalo, es la integración, lo que nos ayudará a tener una vida mejor.
    Como dice mi amiga Yiye, conocer es amar.

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