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viernes, 31 de mayo de 2013

Cartas de una hija a un padre. Anahí Perera

Para: Papá
De: Lucía.

Papi te quería decir que me fui al shopping con unas amigas, pero antes pasé por la cocina y te quiero decir, Papi, que lo que pasó, es que quise agarrar un poco de crema de chocolate (esa que hiciste ayer y  te quedó re- rica) y se me cayó al piso, y como no sabía qué cuernos hacer con eso, le puse un poco de  ese jabón en polvito que usás para lavar la ropa pero quedó mucho peor… entonces empecé a pensar y pensar y me acordé que para lavar con ese jabón en polvito también precisás agua, entonces agarré el jarrón bien grande que tenemos en la sala,  ese que tiene como unas perlitas y que vos decís que es  de 5 generaciones antes, y empecé a tirarle agua con eso, pero se me resbaló y se me rompió todito…pero no te preocupes Papi: ese jarrón estaba tan, tan  viejo que yo entro en Internet y te consigo enseguida uno más nuevo y más barato ¡ Ya vas a a ver!

Bueno Papi, entonces busqué un trapo o una escoba para barrer todo eso, y como no encontré, entonces fui hasta lo de la vecina de la esquina, ésa que es medio feíta y rara, y le pedí prestado un trapo para el piso. Y ella me dijo que “cómo no”, que “claro,”, que ella me lo daba (¿Viste Papá?¡ Yo soy una genia socializando con la vecina!), pero cuando llegué de vuelta tooodo estaba inundado, porque me había olvidado de cerrar la canilla…..

¡Ay Papá, no te podés imaginar cómo estaba eso, parecía una piscina, Ja, Ja! Entonces empecé a caminar, o más bien nadar hasta la canilla, la cerré, y para mi desgracia esa porquería marrón con jabón seguía ahí, flotando como si nada. Y se me ocurrió una gran idea:  agarré la aspiradora y la enchufé, y empecé a succionar todas esas cosa raras y el agua. Y se ve que nuestra aspiradora no es una de estas nuevas que pasan en las propagandas de la tele que son sumergibles, porque empezó a largar chispitas y quemarse. Entonces quise apagarla haciéndole viento, agarré ese libro de Historia tuyo de como 9.348.600 páginas y empecé a sacudirlo como una loca, pero Papi, el libro se empezó a prender fuego, y yo, pobrecita, no sabía qué hacer….entonces salí corriendo al patio y veía que por la ventana de la cocina salía fuego. Pero por suerte la vecina de la esquina se dio cuenta y llamó a los bomberos.

¡No sabés Papi que personas más solidarias son los bomberos y bomberas! ¡Yo de grande quisiera ser como ellos para poder ayudar a niños inocentes como yo! Pero al final, todo bien, Papi, sólo se quemó la cocina, pero nada más.

Así que vos tranquilo, que los bomberos lo tienen todo controlado...tal vez cuando vos llegues siguen apagando la cocina.... por eso te dejo esta nota  pegada en el árbol del frente de la casa.

Te quiero mucho,  Lu

¡Nos vemos a las 8!

1 comentario:

  1. Este relato es impresionante y sí me impactó el manejo de los tiempos verbales, la concordancia entre los mismos así como la recreación de los diálogos, a la vez que se mantiene el tiempo de la enunciación-narración de hechos al receptor "Papi"!!!
    Y...el humor, porque se cuenta todo este progresivo desastre como si fuera algo normal, que se va explicitando, a un interlocutor que...seguro comprenderá todo!!! Encantador!!!

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