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domingo, 17 de marzo de 2013

Benditamente previsible. Gonzalo Perera. Contratapa de EL POPULAR, Viernes 15 de marzo del 2003.


Louis "Satchmo" Armstong. como le conté tantas noches a mis hijas, nació para  ser semi-esclavo hasta que el juguetón ángel que recorría sus pulmones y gargantas forjó algo netamente mejor. Entre las proezas de su trompeta y su voz de ronquera implacablemente armónica, legó, a juicio de mis hijas, un inolvidable "What a wonderful world" ("Qué mundo maravilloso", en sentido desiderativo, obviamente, que "Satchmo" bien que no era ciego).

Cuando La Negra Sosa se unió a los queridos  hermanos portorros de Calle 13 para decir " pero de nada ya vale si hay un niño en la calle", amén de la calidad musical que Mercedes garantizaba, se galvanizaba el mensaje: hay millones de niños que crecen en la calle  (sic) (¡¡¡Aunque ninguno de ellos es cubano, Frei  Betto dixit con la confirmación  de la muy bolchevique ONU!!!)

La belleza es la manifestación más sublime de la raza humana. La política, la más necesaria

La música y la poesía son doblemente bellas cuando imprevisibles, cuando sorprenden. Pero la política, cuasi inversión dialéctica, hace bien al corazón y la razón cuando, salvo cataclismos, se hace previsible.
Genera persuasión en base a consistencia, coherencia y perseverancia, más que en torno  a la iluminación de un día.

 Así lo leo semana a semana en los medios más profesionales de la derecha uruguaya .
Tras tanto ojear, con solo leer título y autor  de cada nota  de opinión, me permito adivinar en su casi totalidad el contenido. Son adversarios, pero muy  consistentes y aplicados. Son muy previsibles. Representan una opción política clarísimamente definida.

 Semana a semana, también hurgo  alguna opinión de  izquierda que se pretende  superior, pontífice, pero que  cada tanto resulta muy mutante. Suelen navegar en la soledad, siempre impolutos, siempre lejos de todo riesgo de construír y acumular.

De  todos  modos a quienes arriesgan visión yo respeto, en cuanto opinantes subjetivos y discutibles: y los tenemos, con mucho menor diversidad que en Venezuela, claro está, pues en Uruguay ningún opinante dice del presidente las obscenidades de  la pequeña Venecia. NO los dice ahora y no los dijo en su momento de la delantera Sagnuinetti-Guntin- De Feo CENSURANDO  a Sara Méndez (Guntin dixit).

Sin embargo, EL POPULAR es previsible como pocos medios.

 Conflicto Metalúrgico....¿Donde estará EL POPULAR?

Reiterada violación a rol de ANTEL por parte de las multinacionales ( lo de las zonas francas es muy pertinente, pero  apenas cereza en la torta) y  discusión en torno a la comunicación y sus medios en Uruguay....¿Donde estará EL POPULAR? 

Política fiscal como parte ESENCIAL no sólo de la administración económica, sino, de acuerdo al legado del General Seregni, de la política que la comanda ....¿Donde estará EL POPULAR? 

EL POPULAR es previsible porque responde con lógica sencillita  a los problemas diarios

¿ Cuánto cuesta la carne, no en pesos, sino en fracción de salario? MENOS que en el 2005, ciertamente. ¿Mucho menos? Pues, la verdad es que no tanto. El crecimiento del PBI nacional es espectacular del 2005 en adelante, muy particularmente en el sector cárnico, lo cual no lo acompaña de igual modo lo que Ud. por un asado paga. A Usted seguramente le VA MEJOR HOY, pero ....¿cuánto? ¿Le va igualmente mejor que al propietario de un frigorífico? Para una enorme mayoría, la respuesta es muy simple y sin vueltas: NO, ni de lejos.

EL POPULAR se pregunta cosa simples, como, por ejemplo..... ¿Y por qué NO acompasan las mejoras de muchos de los más a las de algunos de los menos?

Y estudia, como lo hizo, la cadena de agregación de valor en la industria cárnica. Y encuentra el resultado más acabado y contundente de los hasta ahora emprendidos.

EL POPULAR es previsible porque no cambia de credo para la ocasión, ni busca pretextos para el error, como no disuelve en críticas circunstaciales sus fidelidades. Que responden a los principios, a las razones de ser y de militar, en primerísimo lugar.

 EL POPULAR se juega, no muta  y se hace cargo. Críticamente, obvio es decirlo, pero jamás sin sentido de responsabilidad.


Que no hay revoluciones tempranas , y que crecen desde el pie: es poesía; lo dijo el flaco Zitarrosa: alabada sea su voz inconfundible, grave y comprometida, su sensibilidad  genuinamente radical por buscar en nuestras raíces culturales y en las raíces de nuestra sociedad las palabras que invocaran su transformación más profunda.

Que no hay revoluciones tempranas y crecen desde el vecino abierto a escuchar y covencerse que sus penurias de fin de mes son materia de política económica y y fiscal general, y no coto de caza meramente académico de un excelente equipo de técnicos (pero jamás exentos de opción política),  es. al menos en estas páginas , evidencia semanal.

 Acertado o errrados, aquí se opina sobre tributos y su justicia. No se delega ni al equipo económico ni a nadie la formación de opinión militante y de base al respecto.

 Los tributos NO son cuestión meramente técnica. Son herramientas esencialmente políticas, que no pueden desconocer la técnica, pero donde , según la recomendación de Seregni "la poliítica comanda".

La previsibilidad paga. La derecha sabe dónde leer su credo semanal y tiene opciones varias. La  izquierda  tiene menos medios,  para peor sostenidos a pulmón y cuyas líneas  editoriales suelen ser  a veces  tan preciosistas que ni de izquierda se reconocen.

Acá no hay desconsideración NINGUNA al argumento ajeno: siempre los bienvenimos, como cernidor de nuestras certezas. Hubo alguna década, es evidente, en que otros opinaban a destajo mientras estas  páginas no podian ver la luz  y sus entonces redactores debían soportar la tortura; eso no es efectismo: es verdad sin anestesia y al 100% . Y de eso  se debe culpar al  asqueroso cancerbero, a quien le soltó la cadena y a quien se asuma como su vocero,  rol que éstas páginas NO adjudican por mero prejuicio ligeramente a nadie. Quien demuestre ejercer el rol, lo poseerá, un criterio de verdad un tanto inapelable. Más allá de Kant, Popper o Wittgenstein: el que se ponga el sayo, se lo habrá puesto. NO somos  nosotros los que señalamos el poder y su trama de complicidades, apenas reproducimos los trazos mayores de un tejido que se denuncia solo, que se autoincrimina en su militante defensa del privilegio de pocos.

Comprometidas y jugadas de antemano, previsibles para apostar por el ALBA, la mejor distribución de las riquezas, la Educación basada en las necesidades  de nuestra gente y no en los diagnósticos del Banco Mundial, la política que es social ante todo y macro-económica como pre-requisito serio y responsable, pero no como esfera autonómica e idilica, hay pocos, muy pocos espacios. LAMENTABLEMENTE, hay muy pocos ámbitos y opinantes que los habiten, Que se dan, digamos las cosas con toda franqueza, " de bomba" contra excelente plumas de otros medios hoy sustento político de la derecha continental, nutridos de periodistas otrora de izquierda.

Argumento contra argumento, idea contra idea. EL POPULAR no se escapa ni elude el debate. Lo ofrece con igual grado de respeto democrático, como atinencia a la verdad histórica- toda ella-  como  claridad para hablar de clases y (pardiez!) "Lucha de clases". Sin demonios ni angelitos, sino intereses, complejos, no evidentes a primera vista, pero implacables a final de cuentas.

No hay nada que hacerle lector. Somos previsibles. Democráticamente previsibles. Pues, a difreencia de otros "medios- empredimientos", nosotros o somos HERRAMIENTA de lucha y organización o no somos nada. No valemos por lo que escribamos de lindo o inteligente, ni por ventas o reconocimientos: valemos o no en la medida que ayudemos, estimulemos y apoyemos el proceso de movilización popular hacia un Uruguay más justo, integrado a la región, más generador y respetuoso del trabajo, genuinamente soberano ante los grandes poderes que nunca nadie votó ni votará, los de los grandes capitales.

EL POPULAR está a su disposición para hacer las cuentas con su vecino trabajador y revisar si le va mejor con el FA o la derecha y, 30 segundos después (para mucho más no da la anterior comparación), deducir si le iría mejor con alguna estraegia a futuro del FA u otra, arriesgando el error. EN ESE ORDEN: jamás atentando contra la unidad frentamplista que tuvo en EL POPULAR una de sus cunas mejor abrigadas.

Cuando peso a peso, servicio a servicio, en cada segmento de las amplia mayorias populares, estas comparaciones resulten tan previsibles como asumidas, habrá algo, que con "R" comienza,  creciendo desde el pie, nunca de forma temprana o ansiosa.  EL POPULAR estará. Aquí. Pasaron generaciones, pasaron modas, pasaron gobiernos,  seguirán pasando; pasaremos todos y sin embargo siempre "seguirá ahí". Nos trascenderá a todos, jugando como siempre: acertando, errando, apostanfo fuerte y sin vueltas. Benditamente previsible.

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