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viernes, 6 de diciembre de 2013

Reunidos por Ud., por mí, por nuestros hijos. Gonzalo Perera. Contratapa de EL POPULAR & de diciembre del 2013.

El pasado miércoles 4 de diciembre de noche participe, en la sede al Arzobispado Armenio del Uruguay, en Agraciada y Suárez, Montevideo, en la presentación de la Comisión  de Conmemoración del Centenario del Genocidio Armenio  de las Organizaciones de la Comunidad Armenia en el Uruguay.
EL 24 de abril de 1915 es la fecha señalada para recordar el Genocidio Armenio, exterminio sistemático, planificado y deliberado de un millón y medio de  personas indefensas, hombres, mujeres, niños, ancianos, gentes de diversa filiación política y condición social, que sólo compartían el hecho de ser armenios, perpetrado por Turquía, en un proceso que se extendió a lo largo de varios años.
En 1914, antes de la Primera Guerra Mundial, al menos unos dos millones de armenios vivían en el Imperio Otomano (hoy Turquía), fundamentalmente en Anatolia, al este y en Estambul, al oeste.

El Sultán otomano Abdul Hamid II desató entre 1894 y 1897  las llamadas "Masacres hamidianas", que cobraran entre 200 y 300 mil víctimas armenias. Una precisión relevante a tener en cuenta de aquí en adelante es que esta matanzas (como las posteriormente citadas, insisto), que perseguían el objetivo de una sociedad “turca pura”, también afectaron otras comunidades, como la griega (por mencionar un ejemplo), pero fue en la comunidad armenia donde su impacto fue más severo. El objetivo EXPRESAMENTE declarado era la aniquilación del pueblo armenio y los otros pueblos “indeseados”, por supuestas “razones” que van de lo religioso  (por ejemplo, la condición mayoritariamente cristiana del pueblo armenio y el fanatismo islámico del sultanato), hasta, obviamente, socio-económicas. Pues, vale recordar, tras toda matanza hay: confiscaciones, apropiaciones de facto, suspensión de derechos de herencia, etc. con ellas y renuentes a cualquier intento de revisión de las mismas.
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Hacia 1908, llegan al poder los “Jóvenes Turcos”, apelativo corriente  del partido nacionalista y reformista  oficialmente conocido como el Comité de Unión y Progreso (CUP) , conjunción estudiantil-militar de tonalidad hipotéticamente más liberal, que depuso a Abdul Hamid II en un proceso político que detona en 1908 y culmina en 1909. El CUP gobernó el Imperio Otomano desde entonces hasta noviembre de 1918.  En el período de transición entre el sultanato Hamidiano y el gobierno de los jóvenes turcos, en abril de 1909, nuevamente con cimientos varios, se suscitó la llamada matanza de Adana: 20 a 30 mil víctimas armenias.

El 24 de abril de 1915 (como se dijo, fecha designada para recordar todo el proceso genocida), el gobierno de los Jóvenes Turcos ordena la detención de más de 200 intelectuales y referentes comunitarios armenios, develando así la voluntad INDUDABLE de “decapitar” a dicha comunidad, al tiempo que inicia la deportación masiva- sin víveres ni protección alguna, a través de zonas desérticas y singularmente agrestes- de los armenios del Imperio Otomano, que son recluídos en más de una veintena de campos de concentración para su ejecución, muerte por hambre o enfermedades. Estimación de víctimas armenias: entre millón doscientos mil y millón quinientos mil. Como se dijo, pero vale la pena resaltar, también otros pueblos fueron víctimas de la barbarie, cuantitativamente menor, pero barbarie al fin, salvaje, pura y cruda: notoriamente griegos, serbios, etc.

Entre el 29 de octubre de 1923 – 10 de noviembre de 1938 gobernó, bajo la nueva institucionalidad de República de Turquía, Mustafá Kemal Atatürk, usualmente visto desde Occidente como padre de la Turquía moderna. Cabe remarcar que en parte de la transición 1918-1923 (último sultanato) Atatürk ofició como primer ministro y la matanza de armenios no sólo no se detuvo sino que continuó. Occidente (eufemismo por las potencias occidentales) le reconoce a  Atatürk gestos tales  como la abolición de la shariá (ley islámica), en 1924, el adoptar el calendario gregoriano en 1925, o la declaración de laicidad del Estado en 1928 ¿Pero que hizo este “republicano” para atender o reparar  al millón y medio de víctimas armenias con cuya sangre se regó su tan “occidentalizado” territorio? La respuesta apenas insume dos sílabas: NADA. Por el contrario, dio el puntapié inicial a una larga historia de ocultamiento y tergiversación de la Historia.

Pue este genocidio ha sido y es persistentemente negado por Turquía, y en su interior,  al amparo del artículo 301 del Código Penal que refiere a la protección de la “identidad nacional”, toda persona que abiertamente reconozca la responsabilidad turca en dicha barbarie es objeto de persecución legal y hasta muerte.

Esa fue la suerte seguida por el ejemplar periodista mártir Hrant Dink , primero objeto de varias causas judiciales y finalmente asesinado en Estambul a balazos el 19 de enero del 2007 a la salida del semanario Agos, desde el que predicaba, en turco y armenio, la paz a partir de la verdad.. En aquel momento, una paupérrima pesquisa condenó a un menor de edad, Ogün Samast, imputado como único autor del crimen, quien finalmente en el 2011, fue sentenciado a 22 años y 10 meses de prisión. El 17 de enero del 2012, Yasin Hayal fue  condenado por la Corte Suprema Criminal Nro. 14 de Estambul a cadena perpetua, considerado principal instigador del homicidio. Pero dicho fallo al mismo tiempo liberaba de cargos a otros acusados y  descartaba la hipótesis de una estructura organizacional tras el crimen. El 15 de mayo del 2013, la  Sala 9 de la Corte Suprema de Apelaciones de Turquía, acaba de dar un nuevo giro al caso, al revocar aquél fallo, sosteniendo ahora que el asesinato fue fruto de una red criminal  organizada (en la que resulta evidente su vinculación con la red ultranacionalista y paramilitar turca Ergenekon). Siendo un paso adelante, claro está, la familia Dink apelará el fallo, puesto que la figura exacta  imputada a la parte acusada por la Corte de Apelaciones es la de “organización formada para cometer crímenes”, y no la que pretende la familia del mártir, que es la de “organización terrorista armada”, la cual  obviamente enfatiza el carácter eminentemente político del homicidio.
En el caso judicial a nivel europeo que enfrenta al Estado turco con la familia de Dink, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (con sede en Strasbourg, Francia) condenó al Estado de Turquía en agosto del 2010. En su dictamen, apunta que Turquía no respetó su libertad de expresión ni su derecho a la vida.

Todo genocidio no cesa nunca de cometerse. Pero en el caso del genocidio armenio, por no haber sido ni siquiera reconocido por sus perpetradores y por su continuación  en arbitrariedades, persecuciones y homicidios hasta el presente, como se acaba de exponer, esto es más que evidente.

El Premio Nobel de Literatura 2006,  Ozrham Pamuk, ciudadano turco que ha llamado las cosas por su nombre, debió partir al exilio para salvar su libertad y su vida. Según sus propias palabras:

«En Turquía mataron a un millón de armenios y a 30.000 kurdos. Nadie quiere hablar  de ello y a mí me odian por hacerlo».

El miércoles 4 se reunieron todas las organizaciones de la comunidad armenia. Había gentes de todos los credos políticos, orientaciones religiosas, edades y condiciones sociales.  Los unía la férrea voluntad de llegar al 24 de abril del 2015 con acciones coordinadas y eficientes para generar conciencia sobre el genocidio armenio y abrir paso a la verdad y a la justicia. Y el deseo inclaudicable de QUE NUNCA MAS HAYA NINGUN GENOCIDIO.

Uruguay fue el primer país en reconocer oficialmente el genocidio armenio en 1965. Y, como lo recordó la Ministra Lilián Kechichián en la mencionada reunión, Uruguay seguramente será el  primer país del mundo entero (fuera de Armenia, claro está) en tener un museo destinado al genocidio armenio.

¡Por qué estaba presente yo en esa reunión? ¿Por qué dedicarle esta nota a este tema? Porque el mismo no es “cosa de armenios”, es una CAUSA DE LA HUMANIDAD ENTERA.

Se trata de que NUNCA MAS HAYA NINGUN GENOCIDIO, meta que sin duda nos une a la inmensa mayoría de los seres humanos. Pero que será inalcanzable mientras se pretenda cubrir  el genocidio armenio con un manto de olvido, mentiras y violenta represión.

Los armenios del Uruguay reunidos el 4 de diciembre a la noche no luchan por sí mismos ni por sus hijos. Luchan por todos nosotros y por nuestros hijos. Por eso estuve presente, y por eso esta nota lo invita a Ud. querido lector, a adherir y contribuir a la dignísima y ejemplar causa de difundir la verdad sobre le genocidio armenio, causa de la humanidad entera.



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