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viernes, 5 de julio de 2013

Evo, Snowden y los alcahuetes. Gonzalo Perera. Contratapa de EL POPULAR. Viernes 5 de julio del 2013

El tráfico aéreo internacional, al igual que el marítimo, está regido por un conjunto de normas  y reglas que son de elemental sentido común y contribuyen a garantizar la seguridad de las naves y personas .
Así, cuando un avión solicita en tiempo y forma una escala técnica o de simple repostaje a la autoridad aérea de un país, es de estilo que  se le permita realizar el aterrizaje en algún aeropuerto adecuado. Si tal solicitud es además realizada por un avión presidencial, a las reglas y usanzas de cortesía en la  regulación del tráfico aéreo se le suman las más elementales normas de la diplomacia, por lo cual resultaba absolutamente impensable una respuesta negativa a un tal requerimiento.

“Resultaba” es tiempo pretérito, y en el pasado han quedado las más básicas normas de humanidad, cortesía y diplomacia. El pasado 3 de julio formará parte de la historia de la Ignominia, pues al avión presidencial del Estado Plurinacional de Bolivia, que conducía a su Presidente, el compañero Evo Morales, de regreso desde Moscú a La Paz, solicitó autorización para realizar una necesaria escala en territorio europeo y recibió una insólita e infame negativa de Portugal, España, Francia e Italia, debiendo desviarse hacia Viena, donde pudo descender.

Las explicaciones españolas, por ejemplo, se aproximan peligrosamente a la tomadura de pelo. La negativa no ha sido argumentada de manera sólida y resulta imposible imaginarse una razón valedera para semejante destrato  y agresión, de la que fue objeto ya no el piloto del avión, ni Evo Morales, sino el pueblo de Bolivia y la gente de bien de todo el planeta. Sin embargo, la mayor parte de los medios internacionales vinculan la  inverosímil y grosera negativa a presiones de USA ante la sospecha de que en el avión podría encontrarse Edward Snowden, furiosamente buscado por sus antiguos empleadores.

Recapitulemos brevemente: Snowden es un informático de 30 años, que trabajó para la CIA y para la NSA y que recientemente revelara a la luz pública, a través del diario londinense The Guardian y del estadounidense The Washington Post, evidencia fáctica de la existencia de un programa secreto y clandestino de los servicios de seguridad de USA, mediante el cual realizan de manera masiva espionaje e intervenciones  ilegales sobre todas las comunicaciones electrónicas de ciudadanos de todo el mundo. Muchos de quienes tenemos alguna cercanía con el mundo de la tecnología sabíamos muy bien de tales operaciones permanentes, pero Snowden lo hizo innegable y comprensible para el ciudadano en general. A través suyo, el programa SIGAD US-984XN, habitualmente denominado “PRISM”, por el cual las agencias de seguridad de USA consiguen y analizan información PRIVADA  y CONFIDENCIAL de personas de todo el mundo, de manera no-autorizada por ninguna instancia judicial y por ende ILEGAL y cristalinamente ANTI-CONSTITUCIONAL, es ahora de conocimiento público. Obviamente la furia de sus antiguos empleadores ha sido absoluta, llegando a cancelarle anticipadamente su pasaporte, para dificultar sus desplazamientos  y Snowden se encuentra  actualmente en el área reservada para pasajeros en tránsito del aeropuerto de Moscú (por lo cual formalmente no ha ingresado a Rusia), mientras espera respuesta a las múltiples solicitudes de asilo político que ha enviado. Así como España la rechazó de plano inmediatamente, mediante argucias técnicas de baja estofa, el Ecuador de Rafael Correa o la Venezuela bolivariana podrían ser su patria de asilo, y su proximidad política y geográfica con Bolivia es evidente. De allí se alimentó la suspicacia sobre que en Moscú el joven Snowden podría haber ascendido al avión presidencial boliviano y estarse dirigiendo hacia su nueva patria.

Cabe citar  palabras al respecto de un hombre al que mucho admiro, el Canciller del Estado Plurinacional de Bolivia, Don David Choquehuanca, en parte de su conferencia de prensa de urgencia ante el incidente con el avión presidencial

No podemos nosotros mentir a la comunidad internacional llevando pasajeros fantasma. Por eso queremos expresar nuestra molestia, queremos expresar nuestro malestar porque se ha puesto en riesgo la vida de un presidente. Hemos visto discriminación, quieren amedrentarnos seguramente. Ellos dicen que es por cuestiones técnicas, pero luego de algunas comunicaciones con algunas autoridades, nos informamos de que habría algunas sospechas infundadas de que el señor Snowden estaría en esa nave. No sabemos de dónde viene esta información malintencionada, esta soberana mentira. Estamos averiguando. Portugal tiene que explicarnos, Francia tiene que explicarnos por qué han cancelado”

Snowden ha prestado un servicio público con su acto de sinceramiento. Su conciencia no soportó tanta ignominia y no cedió a la comodidad de un salario astronómico. Ojalá pronto pueda continuar con su vida en una patria donde se respeten los derechos de los seres humanos.  Pero Snowden no está en ese avión.

Por supuesto que Francia, España, Portugal e Italia deben las explicaciones que Don David Choquehuanca les reclama. Pero me temo que vendrán excusas y pretextos, tecnicismos, formalidades y frases melifluas. E intuyo que en el fondo, la verdadera razón para semejante grosería y desplante, sea muy simple.

La base del problema es el hombre que SI va en el avión: Evo Morales. El presidente indígena, el presidente sindicalista, el que nacionalizó los recursos formidables del subsuelo boliviano, el integrador del ALBA, el defensor de la Madre Tierra contra los abusos de las grandes corporaciones, el hombre de pueblo auténtico y profundo a la vez, el que ha molestado una y mil veces  a la estrategia regional de la decadente potencia imperial que es  Estados Unidos de Norteamérica.

Viendo la oportunidad de enredar, molestar o tener aunque sea un gesto de desprecio y desconsideración a uno de los mandatarios que más le desagrada,  la Casa Blanca no supo privarse de semejante sensación. A través de cuatro expotencias coloniales, sumidas en una debacle social, fácil materia de presión por lo tanto, intentaron destratar al Presidente Evo Morales, no dándose cuenta que al hacerlo, lo están condecorando. Porque cuando el águila imperial y sus laderos  atacan a un compañero, lo agigantan y dimensionan en su justo valor.


Unas últimas palabras, muy sentidas,  para quien hoy dirige los destinos de Francia. Conocí personalmente a Francois Hollande muchos años atrás, por mi larga vinculación con Francia. Por ese entonces era un simpático, sencillo, chistoso, alegre diputado que ejercía la secretaria general del PSF, que concurría  a la sesiones parlamentarias muy elegantemente trajeado pero conduciendo su motoneta ( o “scooter” como se dice ahora). En estos años el llegó a ser el Presidente de la República Francesa, todo un honor. Pero con su accionar actual, muestra que más que elevarse por la distinción, se ha hundido en la pérdida de todo principio y referencia ética. Pues el presidente de Francia que, como perrito faldero de USA niega su suelo al avión presidencial boliviano, ya no es un compañero, ya no es un hombre sencillo y honesto, alegre y afable. Es lisa y llanamente un reverendo alcahuete y como tal pasará a la Historia. Ojalá, querido lector, que aquel hombre que conocí, nunca hubiera llegado tan alto, para que no terminara cayendo tan pero tan bajo.


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